Mi nombre es Angela, y mi historia como emprendedora comenzó en el año 2016, con el nacimiento de mi hija. En ese momento, me enfrenté a una difícil decisión: trabajar para pagarle a alguien más que la cuidara, o buscar una forma de generar ingresos mientras me quedaba a su lado. Decidí lo segundo, sin dinero, sin equipos, sin un mentor y con poco conocimiento del negocio, pero con una gran pasión por la cocina y un fuerte deseo de ser libre e independiente.
Tenía deudas, compromisos y muchas necesidades, pero también una determinación que no me permitió rendirme. Pude haber elegido la seguridad de un empleo, pero eso no armonizaba con mis valores. Quería algo propio, que me permitiera vivir con propósito y libertad. Y así nació este proyecto, el cual hoy comparto con ustedes con mucho amor y entrega.
Este emprendimiento no es solo una escuela de cocina, es una plataforma para inspirar, impactar y transformar vidas, ayudando a otros a encontrar en el arte culinario una fuente de independencia, estabilidad económica y crecimiento personal.